El jardín de las encinas

Ubicación

Torrelodones

Superficie

500 m²

Tipología

Jardín naturalista

Año

2025

Cliente

Privado

Extracto botánico

rhamnus alaternus, erica arborea, cistus ladanifer, artemisia arbotanum, filipendula vulgaris, matricaria tchihatchewii, parthenocissus quinquefolia

Fig. 1.

Pensamos este espacio para todos sus habitantes, humanos y no humanos. Un jardín del cotidiano.

 

El proyecto se articuló en dos ejes principales: devolverle un aire más salvaje al jardín y crear un espacio de juego que conecte a los niños con su entorno. Con dos pequeños en la casa, nos pareció esencial que pudieran descubrir, explorar y apropiarse de este lugar.

Fig 1. El jardín antes de realizar el proyecto.
Fig. 2
Fig. 3. Para integrar visualmente la nueva terraza, rocas de granito local se mezclan con la plantación de Stipa ichu y Filipendula vulgaris, creando un conjunto armonioso y natural.

Una de las primeras intervenciones que hicimos fue reducir el área pavimentada: optamos por quitar baldosas y abrir zonas verdes, devolviendo protagonismo a las plantas. Priorizamos el uso de especies autóctonas especialmente adaptadas al clima y al ecosistema local, lo cual permite un equilibrio ecológico sostenible y un hogar enriquecido para la fauna. Nos inspiramos en la flora de las zonas meridionales de la Sierra de Guadarrama cerca de la cual se ubica el pueblo.

 

La diversidad de estratos vegetales, que incluye árboles, arbustos, enredaderas, cubresuelos, gramíneas y bulbos, fomenta un jardín naturalista que invita a polinizadores y potencia la biodiversidad de la parcela. El diseño garantiza un paisaje atractivo durante todo el año, evidenciando la transición de las estaciones.

Zonificamos el espacio según los usos, combinando rincones íntimos, espacios acogedores y funcionales y zonas de juego para que cada uno se sienta cómodo según sus necesidades del momento.

Fig. 5 Plano de zonificación del proyecto.

Fig. 6

Fig. 7 Materiales en bruto y un color que se armoniza con el muro confieren a la nueva cocina exterior un carácter atemporal.
Fig. 8

Creamos una nueva zona de estar, colocando un deck de madera ligeramente elevado en el fondo del jardín. Comedor o salón exterior, es un espacio versátil fácilmente apropiable. Esta rodeado de encinas que le ofrecen su sombra bienvenida durante los calurosos veranos y de macizos de herbáceas perennes que le integran en el jardín y mantienen su privacidad.  Al lado, diseñamos una cocina exterior como una pieza sencilla, casi bruta. Elegimos un color que se mimetice con el muro detrás y una encimera de granito local que recuerde a las piedras colocadas en el jardín.

 

Cerca de la piscina diseñamos un rincón donde lo natural y lo lúdico se encuentran: rocas y troncos fijados para trepar y saltar, plantaciones que despiertan los sentidos (aromáticas, comestibles, polinizadoras) que invitan a la observación y el juego. Estos juegos intuitivos o “libres” ofrecen un escenario abierto para explorar e inventar. Como loose parts, multiplican las posibilidades de juego, fomentan la imaginación y la creatividad. También desarrollan equilibrio y coordinación, y la presencia de un riesgo controlado enseña a los niños a evaluar desafíos y ganar autonomía.

Fig. 9

Fig. 10. Troncos y rocas como juegos libres, integrándose en el jardín.

Integrar el juego libre en el proyecto paisajístico nos permitió aporta coherencia visual y ecológica: usar materiales naturales (maderas, piedras locales), plantaciones con valor estacional (especies perennes, cubre suelos con poco requerimiento hídrico), combinar creatividad infantil, sostenibilidad y una estética cuidada.

Esto hace que el jardín funcione a la vez como lugar de disfrute, aprendizaje y conservación del paisaje.

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Fig. 12.

Trabajos realizados

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