Aguas y moras

Ubicación

Torrelodones

Superficie

680 m²

Tipología

Jardín naturalista

Año

2025

Cliente

Privado

Extracto botánico

acer campestre, malus floribunda, phyllirea x media, daphne gnidium, retama sphaerocarpa, cistus albidus, jasminum fruticans

Fig. 1

Antiguamente, los vecinos llamaban a este lugar “El Bosque”. Como su nombre indica, aquí se encontraba un pequeño bosque denso de robles y moreras plátano. Grandes rocas y un arroyo completaban este minipaisaje, idilio de los niños del barrio que venían a perderse en él.

Fig. 2 Una piscina como una alberca.
Fig. 3.
Fig. 4

Desde entonces, la parcela fue vendida y dividida, muchos árboles fueron talados, el terreno se rellenó y el arroyo se canalizó. La nueva casa es moderna: con muchos ángulos, grandes ventanales y revestimientos muy minerales que daban al espacio cierta rigidez. Para contrarrestarlo y ofrecer un verdadero espacio de vida exterior, diseñamos un gran deck de madera como prolongación de la terraza existente. Por su materialidad y su forma ondulante, suaviza la entrada de la casa e integra sutilmente la vivienda en el jardín. La terraza está salpicada de árboles de hoja caduca que parecen surgir de ella de manera natural, vistiendo el espacio con sus colores cambiantes. Proporcionan sombra, camuflan la fachada de la casa y dan altura a la terraza.

Para evocar la presencia histórica del agua y responder a los deseos de esta familia numerosa, una alberca crea un puente entre la terraza y el jardín. La diseñamos de tamaño medio para que no desentone con la escala del espacio. Siempre buscando la integración, elegimos un revestimiento de mosaico verde que aporta personalidad a la piscina y da al agua un aspecto más natural.

 

En cuanto a las plantaciones, rodean un césped central, espacio de juegos para los niños o para instalar una mesa en verano. Los macizos están compuestos por plantas resistentes al clima de Torrelodones: veranos de mucho calor y sequía prolongada, e inviernos fríos y secos.

Fig. 5

Fig. 6

Los laterales de la casa, muy en pendiente, requirieron la creación de pequeñas terrazas mediante traviesas de madera. Los caminos de paso japonés y las escaleras se realizaron en granito, extraído de las canteras cercanas. Para preservar la intimidad de la casa, la antigua valla de hierro fue sustituida por una celosía de listones de madera por la que trepan jazmines y rosales que acabarán cubriéndola.

Reunir, recordar, suavizar, son las ideas clave de este pequeño jardín de pueblo.

Trabajos realizados

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