Ubicación
Córcega
Superficie
2.210 m²
Tipología
Jardín naturalista
Año
2023-2025
Cliente
Privado
Extracto Botánico
cistus albidus, cistus creticus, prunus dulcis, helichrysum italicum, ficus carica, myrtus communis, pistacia lentiscus, origanum vulgare
Nuestro primer proyecto en la isla: una casa suspendida entre dos horizontes, con vistas infinitas al mar por un lado y a la montaña por el otro.
Olivier y Céline nos dejaron carta blanca para imaginar el jardín de su casa de verano. Partimos de un espacio ya intervenido años atrás por otro paisajista: un jardín muy abierto, con un gran césped central acompañado de arbustos antiguos podados en formas topiarias.
La primera decisión fue establecer qué conservar, qué desplazar y qué retirar. Mantuvimos parte del césped para los niños, pero le quitamos el protagonismo: el gran «lienzo» central se fragmenta en parches y recorridos verdes conectados por macizos, de modo que el espacio lúdico persiste sin dominar la lectura del conjunto.
Conservamos todos los árboles ejemplares de mayor valor y carácter —olivos, falsos pimentos, encinas y adelfas—, desplazamos algunos arbustos para integrarlos en nuevas masas y eliminamos las intervenciones más rígidas que no dialogaban con el entorno. A partir de esos árboles como hueso del proyecto diseñamos macizos de formas orgánicas y suaves que armonizan el conjunto.
El lugar se concibe como una transición hacia el paisaje: interfaz entre la naturaleza domesticada y el maquis que desciende hasta el mar. Jerarquizamos las acciones según la proximidad a la vista: cuanto más cerca del campo, más espontáneo y salvaje se vuelve el jardín. Cerca de la casa y de las zonas de estancia, apostamos por composiciones más complejas y coloridas. Estos macizos naturalistas albergan una selección cuidadosa de plantas mediterráneas o adaptadas al clima caluroso, seco y costero.
La temporalidad fue un criterio esencial: el jardín se disfruta sobre todo en pleno verano. Por ello diseñamos una paleta de floraciones escalonadas que garantizan densidad y fragancia en los meses de mayor uso, con especies estivales y de final de temporada. Plantas aromáticas situadas junto a la ducha exterior y las áreas de descanso para intensificar la experiencia sensorial.
Fig. 5
Fig. 6
Atendimos también la privacidad: el vecindario se oculta mediante pantallas vegetales y setos libres de hoja perenne que aseguran continuidad. Así, las visuales principales permanecen abiertas y nítidas, mientras la intimidad se preserva en casi toda la parcela.
Activamos nuevos espacios exteriores: un deck de madera funciona como plataforma de yoga o pequeño salón al aire libre; en su prolongación, construimos un terreno de petanca y, más abajo, una ducha exterior de pietra Balanina —el granito local característico de las construcciones tradicionales de la zona— se integra en la vegetación. La iluminación exterior fue diseñada para disfrutar del jardín de noche sin perturbar la fauna, evitando la contaminación lumínica excesiva. Desde la plantación, muchos animales han hecho del jardín su hogar, incluidos algunos prioritarios para la conservación, como milanos reales, golondrinas y salamandras.
Fig. 9 La plataforma incorporamoreras, creando un espacio fresco y disfrutable en verano.
El diálogo con la arquitectura fue clave: la tipología de una sola planta nos permitió reforzar el juego dentro/ fuera.
Las ventanas se conciben como una serie de marcos que articulan escenas del jardín, y las circulaciones horizontales conectan visual y físicamente los interiores con las terrazas, los distintos ambientes exteriores y, a lo lejos, el mar.
Trabajos realizados
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